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El adiós a “Don Pedro del Área”
Por Pablo Picotto 171
El sábado pasado falleció Pedro Rodolfo Dellacha, uno de los mejores defensores de la historia del fútbol argentino. Sinónimo de crack en la década del ´50, también ejerció la dirección técnica a lo largo de varias décadas.
Dellacha nació el 9 de julio de 1926 en Lanús, la ciudad en la que vivió a lo largo de casi toda su vida. Hizo inferiores en Boca Juniors, y se notaba que tenía grandes condiciones para el puesto de “cuevero”. Sin embargo, la presencia de José Marante constituía una barrera difícil de franquear, por lo que hizo las valijas y se fue a Quilmes, club que militaba en la Primera “B” y en cuya primera división debutó, allá por 1947.
Con el “Cervecero” ganó el ascenso en el ´49, y en la “A” se mantuvo durante las siguientes dos temporadas con la camiseta blanca de la entidad del sur. Pese al descenso sufrido a fines de 1951, el lanusense consiguió permanecer en la elite ya que el tricampeón Racing Club decidió hacerse con sus servicios.
Imagen de alto valor histórico esta que muestra a Dellacha en las inferiores “Xeneizes”: es el segundo futbolista de la fila superior, partiendo desde la izquierda
Ese fue el gran salto en la carrera de Dellacha, que a lo largo de la década se iría transformando en un defensor de excepcional nivel, como así también en habitual de las convocatorias que realizaba Guillermo Stábile para la selección nacional. Con la “Academia” pudo darse el gusto de ser campeón (en el torneo de 1958) y con la otra albiceleste se consagró en los Sudamericanos de 1955 y 1957, cuando ya el apodo de “Don Pedro del área” era carne en los seguidores del fútbol nacional.
Con este equipo Quilmes llegó a la “A” en 1949… el gran zaguero es el que está parado en anteúltimo lugar, siempre partiendo desde el margen izquierdo de la imagen
A fines de 1959 se terminó su vínculo con Racing luego de 184 partidos, y allí fue que lo recibió el Necaxa, un lugar que también serviría como refugio para escapar de las hirientes críticas recibidas por un traspié vivido con la camiseta de la selección. En el fútbol mexicano participó como futbolista entre 1961 y 1964, y a poco de su retiro en esa misma liga comenzó a ejercer como DT. Dos veces lo pidieron del fútbol europeo, en una ocasión desde Italia y más tarde nada menos que el Real Madrid quiso contratarlo, pero siempre afirmó no haberse animado, dejando pasar así una gran oportunidad.
Su exitosa carrera como entrenador duró casi tres décadas y abarcó destinos como México (Monterrey y Santos Laguna), Colombia (Millonarios), Uruguay (Nacional), Perú (Alianza Lima), España (Celta) y Argentina, obviamente. Ganador en varias latitudes, se coronó campeón uruguayo en 1977 con el “Bolso” y monarca colombiano al año siguiente con el “Ballet azul”. “Soy partidario de jugar con dos punteros, ya que como se juega ahora, con muchos tipos agrupados en una parte del terreno abundan los codazos y las infracciones. Se perdió la exquisitez, se juega casi exclusivamente a marcar… cuando dirijo un equipo, no tengo problemas en hacerlo jugar hasta con cuatro delanteros”, así, con estas palabras brindadas a un periodista de La Nación a mediados de los ´90, el crack dejaba ver aunque sea en forma parcial que opinaba del fútbol actual y que pretendía cuando se sentaba en un banco, aunque poco tiempo después debió abandonar esa tarea en forma definitiva.
Mientras que en nuestro país dirigió a Lanús, Platense, Ferro, Newell´s, Vélez, San Lorenzo, Independiente, Racing y Huracán, siendo lo más destacado las dos Copas Libertadores que obtuvo con el “Diablo”, en 1972 y 1975. Ah, detalle no menor, fue el encargado de hacer debutar en la primera del CAI a un tal Ricardo Enrique Bochini…
Ganador del “Olimpia de Oro” en 1957, alguna vez Dellacha explicó así el origen del apodo que lo acompañara a lo largo de más de cinco décadas: “Contra Chile (en el Sudamericano del ´55) hice una jugada que se la había visto a “Nano” Gandulla en Boca. Vino un pelotazo largo, les gané a los dos delanteros que picaron y le grité a Musimessi: ¡Tomá, Negro! y amagué. Entonces, con la derecha, pasé la pelota por detrás de la izquierda y salí hacia la mitad de la cancha. Los delanteros siguieron corriendo. Todo el estadio me aplaudió y yo creo que por eso (el periodista Félix) Frascara me bautizó de esa forma”.
A pesar de que la camiseta quiera decir otra cosa, acá se ve en acción a Delaccha defendiendo los colores de Racing Club, entidad con la cual su nombre se asocia inmediatamente
“Atrás hay que mandar, si sos quedadito cagaste” era una de sus máximas. Zaguero recio, de juego fuerte y con gran personalidad, en los últimos años fue incorporando a su juego una técnica más depurada. “Fue el jugador que más fuerte me marcó”, declaró alguna vez Edson Arantes do Nascimento. Y otro que sufrió su rudeza fue el crack húngaro Ladislao Kubala, quien jugando para la selección española no la pasó muy bien que digamos (?) en un amistoso jugado en el “Monumental”… “A la primera pelota que paró, se la rechacé entre las piernas, con patas y todo. Le metí la rodilla en el culo y el codo en la espalda, le dolieron hasta las orejas”. Más descriptivo, imposible.
En la selección argentina debutó oficialmente en 1953 (en el Argentina – Inglaterra que la lluvia no dejó terminar en River) y con el representativo de la AFA jugó 35 partidos en un lustro. Es necesario señalar que Dellacha jugó el famoso partido del “gol de Grillo” pocos días antes, aunque como ese conjunto inglés no era la selección propiamente dicha, no se lo consideró un partido internacional “A”. Conoció la gloria -los dos títulos continentales ya mencionados-, pero así como le tocó ser el capitán de “Los Carasucias” de 1957, también le tocó vivir en carne propia una amargura tremenda: fue uno de los grandes referentes del mayúsculo fracaso en Suecia ´58, cita en la que también fue el capitán albiceleste.
Tal vez sin merecerlo, ese 1-6 ante los checoslovacos que marcó a una generación, fue la última vez de Dellacha con la casaca que tan bien defendió en varias ocasiones. ¿Cómo recordaba él esa desagradable instancia? “En ese partido perdimos dos posibilidades favorables en los primeros minutos y ellos acertaron un gol increíble: tomó la pelota el lateral derecho y avanzó por su costado, yo marcaba al centroforward porque todos esperaban el centro, pero el defensor remató al arco y marcó un golazo. Enseguida se lastimó Lombardo y desde los 15 minutos jugamos con uno menos… hubo atenuantes, pero sin dudas el partido lo perdimos todos”. Seguramente, otra hubiese sido la despedida que merecía un jugador de su estirpe, pero muchas veces las cosas no pueden elegirse y hay que afrontarlas de la mejor manera posible.
Con una camiseta muy llamativa, Dellacha aparece en el sorteo previo al debut argentino en Suecia ´58… nadie imaginaba en el país que la derrota ante los alemanes sería nada (?) al lado de la paliza de Checoslovaquia
Tipo que se había granjeado la amistad de muchos en todos los clubes por los que pasó, su voz era opinión autorizada cada vez que se la requerían. Solía realizar una rutina de ejercicios físicos que lo mantenía en muy buen estado, pero lamentablemente, en los últimos años el Alzheimer lo había afectado en demasía y era muy difícil que pudiera recordar algo del glorioso pasado que tuvo en el mundo del fútbol.
Internado en un geriátrico, a los 84 años recién cumplidos el corazón de Pedro Rodolfo Dellacha dijo basta. Vaya el recuerdo y el humilde homenaje para este grande del fútbol nuestro, un verdadero caballero según cuentan quienes tuvieron la suerte de tratarlo. Descanse en paz, Don Pedro.
Seguramente Miguel, hablemos sobre este pedazo de jugador.Hasta hizo debutar al Bocha, cosa que no sabía.
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