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Revista Un Caño
Número 21, Enero 2010
Página 8
El punk nuestro de cada dia
Cuando el Fortuna Düsseldorf se hundía perseguido por los acreedores y las malas campañas, un grupo de punk-rock - Die Toten Hosen, y especialmente su cantante - decidió darle una mano. No fue mala la idea de ayudar a un club desde una banda ¿ Será una iniciativa que nuestros dirigentes podrían importar?
por Juan Ignacio Provéndola
"El manejo del club era tan desastroso, que un día recibí un llamado en el que me decían que necesitaban pagar un millón de euros en 24 horas o, de lo contrario, quebraban" Esa misión digna de James Bond no la recibió un experto en finanzas vinculado al futbol profesional, sino un cantante alemán de punk rock. El que lo cuenta es el cantante de Die Toten Hosen, un baluarte europeo del género, con casi veinte discos a cuestas, que tiene muchos seguidores en la Argentina: de hecho, en su disco Ausswärtspiel (2002), que significa en alemán "partido de visitante", Die Toten Hosen le dedicó expresamente la canción homónima a su público argentino.
CAmpino, el carismático vocalista del grupo alemán, recuerda aquella vez, en 2001, cuando con la banda arreglaron de apuro un contrato de publicidad con una cervecera a cambio del urgente rescate financiero para el Fortuna Düsseldorf, el modesto equipo de la ciudad donde se crió el grupo. En señal de gratitud, el equipo lució en su camiseta el emblema de Die Toten Hosen durante dos años.
"Nunca usamos la banda para hacer publicidad, pero hicimos la excepción esa vez, y gracias a eso, el club pudo sobrevivir", cuenta orgulloso el cantante.
El Fortuna Düsseldorf tuvo su época de gloria entre 1971 y 1987, cuando participó ininterrumpidamente de la Bundesliga durante dieciseis temporadas. A fines de los 70 alcanzó una perfomance memorable que incluyó dos Copas de Alemania (la última, ganada al Colonia de Harald Schumacher, Bernd Schuster y Pierre Littbarski) y una final de Recopa Europea perdida agónicamente ante el Barcelona. Algo esperable para el equipo de una ciudad con medio millón de habitantes que juega en un estadio de 50 mil butacas. Pero ese respetable equipo comandado por los hermanos Thomas y Klaus Allofs se fue desdibujando hasta convertirse en un errante cuadrito que recién ahora resurge de las miasmas del ascenso germano (llegó a vagar por ligas regionales), logrando un demorado retorno a la segunda división.
El mérito eterno de Die Toten Hosen será haberse sentado a la mesa cuando ya no quedaba ni el postre: en 1988 (un año después del descenso a segunda) los integrantes de la banda decidieron destinar a las arcas del club un marco por cada entrada vendida en ela extensa gira con la que presentaron EIN KLEINES BISSCHEN HORRORSCHAU (1988), uno de sus discos más célebres. El dinero recaudado fue utilizado para la compra de por entonces defensor ghanés y, hasta hace poco, entrenador de la Selección de su país, Anthony Baffoe.
"Jugamos partidos benéficos contra otros equipos y nos invitaron como miembros de honor. Me saqué las ganas, porque de chico en un club de los suburbios y alguna vez aspiré a dedicarme al futbol, pero con el tiempo veo que tomé la decisión correcta: tengo 40 años y aún sigo en el negocio, lo cual me hace sentir aun afortunado", sostiene Campino, quien actualmente apoya al Fortuna financiando a sus divisiones inferiores.
Tal vez porque entre pasiones se entiende mejor, el amor y el odio encuentran en la dinastía artística de Die Toten Hosen al futbol como principal agente expansivo. Y así como le dieron lo que pudieron al Fortuna, le dieron con todo lo que tuvieron al BAYERN MUNICH, en Bayern, una canción del disco UNSTERBLICH (2000) en la que decían cosas tales como "nunca en la vida iría a ver al Bayern", "¿no es la vida demasiado bonita como para echarse a perder siendo del Bayern?" o, sin metáforas ni eufemismos, "ese equipo de mierda".
Editada también en formato simple, la canción causó un impacto inesperado. Los noticieros mostraban imágenes de jugadores tirando los discos de los Hosen a la basura, mientras que el propio Franz Beckenbauer (figura sacrosanta del cuadro bávaro) bramaba por televisión que "la mierda de la sociedad, tarde o temprano, va a morir".
Campino opina que "son arrogantes y transformaron nuestra Liga en un shopping; también representan una conciencia política, ya que en otras épocas era difícil ser de izquierda y jugar en el Bayern. Cuando hicimos esa canción, nos enfrentamos a ese inmenso poder sin poder imaginar la locura que íbamos a desatar incluso fuera del círculo de fanáticos del Bayern. Pero de alguna forma quisimos expresar la frustración que sentimos los equipos chicos ante ese mismo poder con el que es imposible competir".
Me tomé el laburo de escribir toda la nota ya que conocía gran parte de las dos anécdotas que cuentan más arriba.
Se las escuché al Ruso Verea, una vuelta, calculo cuando todavía estaba en la Rock and Pop, hace ya bastante, y me enganché con la banda. Mi hermano es fana y gracias a él escuché mucho de ellos. Tuve la chance de estar cerca de su estadio, claro esta en Düsserdorlf. (increíble estadio y de esto hace 10 años) El Ruso Verea agregó que también tildan a los del Bayern de pechos fríos, así sin vueltas. Y han tocado ese tema más de una vez en la propia ciudad.
Mezcla de futbol y música, espero que les guste, como me pasó a mí.
Imperdible el resto de la revista, no dejen de comprarla.
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